01 de juny 2005

JOHN HOPOATE

Dedos sucios

La cara 'gore' del rugby

13/05/05 03:00 h.Una de las ligas de rugby más potentes del mundo es la NRL, siglas que denominan a la National Rugby League neozelandesa, de la que se nutren los famosos All Blacks para conformar la temible selección negra conocida por atemorizar a sus rivales con la danza guerrera del 'haka'. Esta liga de superhombres tiene, como todas, su imaginería particular de dioses y demonios. Y entre estos últimos el más terrible y también el más original es John Hopoate.

Este ala nacido en Tonga en enero de 1974, de 1,83 m. de estatura y 103 kilos de peso, acumula un largo y diverso historial de sanciones: hasta 36 semanas de suspensión le han merecido sus diversas fechorías en el campo. Antiguo jugador profesional de fútbol australiano, otro deporte duro donde el contacto físico es determinante, ha desfilado por varias franquicias de la NRL prestando sus expeditivos servicios: Manly (1995 a 99), West Tigers (2000 a 01), Northern Eagles (2001 a 02) y de nuevo Manly (2003 hasta hoy).

Al principio sus sanciones eran por acciones más o menos triviales, como el empleo de violencia gratuita o faltar el respeto a un árbitro. Hasta que Hopoate cometió un acto tan increíble que mereció una investigación urgente y particular, con repaso de vídeos y declaraciones de testigos, y que se saldó con una suspensión ejemplar de 12 semanas por, según rezaba el fallo del comité investigador, “interferir antideportivamente en el juego”; un mero eufemismo porque lo que realmente hizo no tiene nombre.

Sucedió el 26 de marzo de 2001. Su equipo entonces, West Tigers, se enfrentaba a North Queensland. Durante el encuentro varios jugadores rivales notaron movimientos extraños en la entrepierna. En el rugby es frecuente una acción que denominan 'wedging', y que consiste en tirar hacia arriba del calzón del rival para incomodarle, y que a veces deriva en golpes y arañazos en el escroto. Pero aquella vez Peter Jones, Glenn Morrison y Paul Bowman, los tres jugadores de North Queensland afectados en diferentes fases del partido, notaron algo muy distinto, más directo: alguien intentaba introducirles los dedos en el ano. Y el denominador común en los tres casos era John Hopoate. Hubo quejas al árbitro y a la Liga, y se abrió la citada investigación.

La comisión encargada del caso asistió a un espectáculo delirante: el repaso del vídeo del partido arrojaba un veredicto inequívoco: efectivamente, en varios lances del mismo 'Hoppa' intentaba denodadamente utilizar sus dedos como improvisados supositorios ante el asombro de los rivales. Las declaraciones de los afectados también jugaron en su contra. Paul Bowman: “Sentía presión allá abajo, no fue accidental. Empujaba, y mucho”. Peter Jones: “Conozco la diferencia entre un golpe sin intención y alguien que intenta por todos los medios meterte los dedos por el culo”. Glenn Morrison: “Que te aprieten las pelotas es algo normal en un partido, pero nunca me habían hecho algo así”.

La defensa de Hopoate fue ridícula, alegando primero que “lo que sucede en el campo debe quedarse ahí dentro” y más tarde que “yo sólo pretendía hacerles sentir incómodos”, cosa que sin duda logró. Tras ser suspendido se despidió de su equipo alegando estrés y ansiedad y se marchó en busca de prados más verdes. Sin embargo, su ansia por hurgar en pantalones ajenos, convenientemente dispersada por los medios de comunicación neozelandeses, le perseguiría hasta límites insospechados.

Al año siguiente, la Sociedad contra el Cáncer del país utilizó una foto suya con los dedos buscando el hoyo 19 del rival, captada durante el famoso partido, como reclamo para anunciar la necesidad de examinarse la próstata con el fin de prevenir el cáncer. La acompañaba una expresiva leyenda que decía: 'El riesgo de desarrollar cáncer de próstata se incrementa con la edad. Si tiene síntomas, consulte a su médico. No le dolerá, se lo garantizamos”
Espectacular, això es per els qui encara no heu llegit aquest article.

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