04 de juliol 2005

UN PUNT DE VISTA...

AMBROSIO GARCÍA LEAL, BIÓLOGO, INVESTIGADOR DE LA SEXUALIDAD HUMANA
Tengo 47 años, nací en Barbate (Cádiz) y vivo en Barcelona. Soy biólogo, máster en Filosofía de la Ciencia y asesor científico de museo CosmoCaixa. Investigo la sexualidad humana. Estoy soltero y sin hijos. Soy de izquierdas en lo moral y centrista en lo económico. Soy un agnóstico duro. Los humanos somos monógamos adúlteros
"El pene y los senos tienen tanta relevancia en la evolución de la especie humana como el bipedismo o el crecimiento el cerebro", reivindica García Leal: "¿Por qué se habla tanto del crecimiento del cerebro y nada del crecimiento del pene?", se intriga. Y él mismo da respuestas científicas a todos los enigmas de la sexualidad humana a o largo de nuestro proceso evolutivo en ´La conjura de los machos´(Metatemas, Tusquets), una lectura medular, apasionante. Nos enseña que la selección natural nos adaptó para un sexo lúdico (como a los bonobos y a los delfines, otras especies inteligentes y sociables de la Tierra), lo que incluye la homosexualidad, pero que una cultura diseñada para proteger los genes del macho ha logrado someternos a una noción del sexo básicamente reproductiva
-Como biólogo: ¿qué es el sexo?
-Mezcla de genes. ¡Una reproducción de lo más enrevesada!
-¿Sí? ¿Y qué otra alternativa tendríamos?
-Partirnos en dos, por ejemplo.
-Me quedo con el sexo.
-Eso ha hecho la evolución: la mezcla de genes favorece la diversidad y ayuda a una mayor adaptabilidad de la especie a entornos bióticos (virus, parásitos...) cambiantes.
-Y aquí estamos, hombres y mujeres.
-Ycon una sexualidad hiperactiva y singular, si la cotejamos con la de otros primates.
-¿En qué somos singulares?
-En el estro oculto, el celo permanente, el tamaño del pene, el orgasmo femenino...
-Ha apuntado muchas cosas: repasemos...
-Sí, pero antes resumiré: como especie, somos un mono lujurioso, un mono sexual.
-Ya lo intuía... Por partes: ¿qué es el estro?
-El periodo de ovulación, de fertilidad: en la hembra del resto de las especies tiene signos externos, ante los que los machos se excitan y acuden a inseminarla. ¡Pero en la hembra humana no se dan tales signos externos!
-Y el macho no sabe cuándo ovula ella.
-Ni la hembra. Garantizar la fecundación exigirá copular mucho: la bulimia sexual resulta más adaptativa que la anorexia sexual.
-Copular mucho ¿cuántas cópulas son?
-Una cada tres días ¡como mínimo!, pues un espermatozoide sólo sobrevive tres días.
-¿Copulamos más que los chimpancés?
-¡Muchísimo más! La actividad sexual humana es frenética, comparada con chimpancés y gorilas: sólo copulan durante el estro, y entre gestación y lactancia la hembra se queda sin estro ¡durante cuatro años! Lapso en el que desaparece el apetito sexual de la hembra, y de todos los machos por esa hembra.
-Es un sexo vinculado a la fecundación.
-En los humanos, en cambio, la actividad sexual se independizó de la fecundación.
-Los machos humanos no necesitamos de estro para excitarnos ante la hembra.
-Eso. La hembra chimpancé es peluda y muestra un sexo desnudo, inflamado y rosado ante el que el macho se excita. La hembra humana... ¡toda ella es como un sexo sin pelo, desnudo, inflamado, rosado: un reclamo!
-¿Qué nos transmite ese cuerpo reclamo?
-Tendré que hablarle de los senos turgentes, del culo, de la cadera y la cintura...
-Por mí, encantado.
-Pues remontémonos al momento en que el primate se torna carnívoro: el macho aprendió a cazar... y a ofrecer carne a la hembra (que era recolectora) para obtener sexo.
-¡Ahora entiendo lo de comercio carnal...!
-Al principio el hombre no era un cazador demasiado competente, lo que no inclinaba a la hembra a elegir a uno y ser monógama...
-¿La hembra era promiscua, entonces?
-El australopiteco vivió una alta competencia espermática, sí.Osea, una hembra copulaba con diversos machos... ¡algo que moldeó el peculiar diseño de nuestro pene!
-¿Qué pasa con nuestro pene?
-¿Por qué tiene ese gran tamaño, más de diez veces superior al de los chimpancés?
-¡Oh, gracias, selección natural!
-¿Y por qué tiene ese glande, esa forma?
-Le escucho con interés.
-Porque actúa como un émbolo en la vagina: extrae semen del macho anterior y deposita el propio. Así, el último en eyacular gana: ese semen es el que fecunda. Otra solución hubiese sido que ganase el macho que más espermatozoides produjese, pero -dado el estro oculto de la mujer- fue más barata la solución del pene extractor,y se seleccionó.
-Y el orgasmo femenino ¿deriva también de alguna adaptación evolutiva?
-Si un macho veía copular a una hembra con otro macho, se excitaba y acudía: eso es congruente con el hecho de que el orgasmo femenino tarde más en llegar que los masculi-nos... Sabemos que el orgasmo femenino desata un leve mecanismo de succión de esperma: eso favoreció al macho que lo provocase.
-¡Veo que mi pene está diseñado por un pretérito Edén de féminas promiscuas!
-Sí. Cuando el macho perfeccionó su eficacia como cazador, se dio la monogamia: la hembra atraía para ella sola al mejor proveedor de carne, y el macho la invertía en ella.
-¿Qué le lleva a él a elegir a una y no a otra?
-Aquí interviene el misterio de las tetas: ¿por qué nos gustan los senos turgentes?
-De eso viven los cirujanos plásticos...
-El seno turgente es el seno núbil, adolescente: emparejarse con mujer joven, de larga fecundidad por delante, tuvo premio evolutivo... Y por eso la evolución seleccionó para la hembra humana una cara aniñada.
-¿Y por qué nos gusta la cintura estrecha con respecto a cadera y culo?
-La grasa arma a la hembra para la maternidad. Pero, de depositarse esa reserva en la cintura (como en el macho), parecería embarazada, así que la evolución la desvió abajo.
-Al fin, ¿somos monógamos o polígamos?
-Tenemos tendencia natural a emparejarnos, pero ¿estaríamos aquí si todo hubiese sido sexo conyugal?: tenemos tendencia natural también al sexo extraconyugal. Lo adaptativo son ambas conductas simultáneas.
-¡Somos monógamos adúlteros, entonces!
-La cierto es que la estabilidad de la pareja humana no se ha basado tanto en la satisfacción sexual como en los hijos dependientes y en la dependencia psicológica mutua.
-¿Y qué pasará en el futuro con el sexo?
-Los machos, al saber que del sexo venía la reproducción, reprimieron la sexualidad femenina (por temor a criar hijos de otro padre). ¡Acabemos ya con esa conjura! Somos una especie seleccionada para una sexualidad lúdica: ¿por qué aún seguimos penalizándola con lastimosas inercias culturales?

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