Hoy empezaré con tres confesiones:
no fumo, me molesta
que se fume ami alrededor y
me encanta vivir en una ciudad,
Nueva York, en la que puedo salir
de noche y volver a mi casa sin que mi
ropa apeste a humo. Dicho eso, pienso
que la ley Antitabaco recientemente
aprobada por el Congreso de los Diputados
representa una peligrosa limitación
de nuestra libertad.
Un argumento utilizado a favor de la
prohibición es que el tabaco mata a millones
de ciudadanos. Eso es cierto, pero
también lo es que millones mueren
anualmente conduciendo, esquiando o
nadando. A algunos incluso los fulmina
un rayo mientras pasean por el campo.
Todos ellos saben que el riesgo existe y,
sin embargo, deciden voluntariamente
seguir practicando esas actividades... y a
nadie se le ocurre pedir al Congreso de
los Diputados que prohíba o limite el
uso del automóvil, el esquí, la natación o
los paseos por el campo.
Se nos señala también que los costes
hospitalarios de los fumadores suponen
una carga financiera para los demás. Este argumento
carece de lógica económica porque si los
consumidores de tabaco no fumaran, ¡también
se morirían!Yyome pregunto: ¿acaso no costaría
dinero esa muerte? La pregunta es si los costes
de tratar a los fumadores son mayores que
los costes de morirse por otras causas. Sobre este
tema hay diversos estudios (Manning en Estados
Unidos, Raynauld y Vidal en Canadá,
Rosa en Francia, entre otros) con resultados
sorprendentes: perder la vida por culpa del humo
tiende a ser más barato que morirse, más
adelante, por otras razones. De hecho, una de
las enfermedades más caras de tratar es el Alzheimer,
que en general no aqueja a los fumadores
compulsivos porque, a la edad en que éste
tiende a aparecer, la mayoría ya ha fallecido.
Si a eso le añadimos que los fumadores tienen
una esperanza de vida de unos 65 años (la
edad de jubilación) y que, por lo tanto, acaban
cobrando pocas pensiones a pesar de cotizar toda
la vida, llegamos a la conclusión de que los
fumadores no sólo no son un coste financiero
neto, sino que son una ganga para los no fumadores.
La absurda ironía es que, si los activistas
aplicaran correctamente la lógica económica,
no sólo no deberían pedir la prohibición del tabaco,
sino que ¡deberían incentivar su consumo!
El argumento más persuasivo a favor de la limitación
es el del fumador pasivo: uno debería
ser libre de perjudicar su propia salud..., pero no
la de los demás. La pregunta es si es cierto que la
salud del fumador ambiental está amenazada.
Nohace falta decir que demostrarlo es complicado,
pero hay estudios sobre el tema. El más utilizado
por los promotores de la censura es el de
la Environmental Protection Agency (EPA) de
Estados Unidos: un metaestudio que analiza 30
publicaciones previas. La EPA concluye que
24 no encuentran una relación entre ser fumador
pasivo y tener cáncer de pulmón, pero las
otras seis sí. El problema para los prohibicionistas
es que el riesgo estimado por éstas es tan pequeño
que cualquier epidemiológico imparcial
diría que es producto de la omisión de otros factores
o del azar.
En otro estudio, la Organización Mundial
de la Salud (OMS) escogió a 650 pacientes con
cáncer de pulmón y 1.542 individuos sanos
y semiró cuántos de ellos habían vivido
en ambiente fumador. Para su sorpresa,
la probabilidad de ser fumadores
pasivos era la misma para los dos grupos.
La OMS intentó patéticamente esconder
los resultados, pero éstos acabaron
viendo la luz.
Uno de los pilares sobre los que se fundamenta
la toxicología es que la dosis
hace el veneno: incluso la leche puede
ser tóxica si se toma en dosis extravagantes.
En este sentido, un estudio del doctor
Keith Phillips, de los Laboratorios
Covance de EE.UU., colocó monitores
en empleados de centros donde se fumaba
abundantemente. La cantidad de humo
recogida en un año por esos monitores
fue tan pequeña que equivalía a fumarse
seis cigarrillos por año. Para entendernos:
para que esa dosis pudiera
acabar produciendo cáncer en un fumador
pasivo se necesitaría que éste se encerrara
en una habitación de diez metros
cuadrados sin ventilación... ¡rodeado
de 300 señores que fumaran 62 paquetes
(repito, paquetes) por hora (insisto,
por hora) durante cuarenta años!
Resumiendo, ni parece que los fumadores
comporten costes sanitarios excesivos (más
bien al contrario), ni la evidencia presentada
sobre la salud del fumador pasivo es convincente.
El problema para los censores de humo
es que, si los argumentos relacionados con los
costes económicos o de salud de terceras personas
desaparecen, sólo quedan argumentos del
tipo: queremos limitar el tabaco porque el humo
nos molesta.
Digo que eso es un problema porque la frontera
entre lo que molesta y lo que no es peligrosamente
arbitraria. Por ejemplo: ¿prohibiremos
los perfumes si se pone de moda decir que
nos molestan? ¿O pondremos en la cárcel a la
gente que no se ducha si nos molesta el sudor?
¿Y si nos molestan los feos? ¿O los extranjeros?
¿O los judíos? ¿Dónde está la frontera de
lo que es aceptable como molestia?
Yo, la verdad, no me fío de la capacidad de
los políticos de poder demarcar racionalmente
esa frontera, por más democráticamente que
éstos hayan sido elegidos (recuerden que fue
un gobierno elegido el que exterminó a seis millones
de judíos, simplemente porque les molestaban
en su afán de conseguir la pureza racial).
Y como no me fío, cuando veo que los
políticos tienen esa insaciable voracidad limitadora,
pienso que deberían empezar por limitar...
su propia capacidad de limitar nuestra
Sala i martin
30 de setembre 2010
29 de setembre 2010
La Independència
Montilla ha dit que El Periódico mereix una felicitació i la veritat és que no m’estranya que ho hagi dit. M’estranya molt més que un mínim de 3 partits es presentin a les eleccions nacionals amb la promesa de la independència als seus programes, un sentiment que, per molt que es digui, no es avui el majoritari entre els ciutadans de Catalunya, i per molt que es digui, també, no compta amb cap conplicitat internacional. Espanya, és cert, no ens enviarà els tancs, però no hi ha cap precedent a la Unió Europea en què a una part d’un Estat membre se li hagi reconegut la independència i la integració a la Unió. Tot i que Catalunya no té treballades aquestes aliances, cal dir que Espanya sí que les ha treballades i que el consens Estatal és absolut. Si ja l’independentisme no és un setiment majoritari, només faltaria que els empresaris sabessin que la Catalunya lliure hauria de quedar-se fora d’Europa. Jo sóc indepenentista, com tants d’altres. Però els debats d’interès, és a dir, aquells debats sobre allò que és possible, no passen avui per la independència, perquè això és impossible, i molt menys tal com la plantegen els partits independentistes. Hauríem de ser una mica més seriosos i ser més conscients del que passa en realitat; haríem de ser més rigorosos i no enganyar la gent amb falsos debats. No tot és possible, per noble i just que sembli o sigui. No tot és abstable per molt bell i romàntic que el somni resulti. A partir d’ara, que tothom que vulgui plantejar seriosament la independència ens digui com ho farà. Amb quins suports compta, amb quines complicitats internacionals. Que ens expliqui concretament amb qui ha parlat i a quins acords ha arribat. I llavors, si és el cas, tot plegat tindrà alguna credibilitat. Mentre tot sigui només un parlar per parlar a la sobretaula d’un casinet, me’n vaig que he de resoldre coses molt més importants.
S.Sostres
S.Sostres
28 de setembre 2010
27 de setembre 2010
22 de setembre 2010
Una fábula sobre Catalunya, el Estatut y La Caverna.
Cada día 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez es de 100€.
Acuerdan pagarla de la manera proporcional, quedando así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:
Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.
El 5º paga 1€.
El 6º paga 3€.
El 7º paga 7€.
El 8º paga 12€.
El 9º paga 18€.
El 10º (el más rico) paga 59€.
A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar les metió en un problema: “Ya que ustedes son tan buenos clientes,” les dijo, “Les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en 20€. Los tragos desde ahora costarán 80€.”
El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes.
Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto.
Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los 20€ de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?
Calcularon que los 20€ divididos en 6 eran 3,33€, pero, si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes 1€ y el 6º 3€. Entonces el barman sugirió que sería justo reducir la cuenta de cada uno por, aproximadamente, la misma proporción, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.
El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: (100% de ahorro).
El 6º pagaría ahora 2€ en lugar de 3€: ( ahorro 33%)
El 7º pagaría 5€ en lugar de 7€: ( ahorro 28%).
El 8º pagaría 9€ en lugar de 12€: ( ahorro 25%).
El 9º pagaría 14€ en lugar de 18€: ( ahorro 22%)..
El 10º pagaría 49€ en lugar de 59€:( ahorro 16%).
Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes : los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y un quinto también.
Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.
“Yo sólo recibí un euro de los 20€ ahorrados,” dijo el 6º hombre: señaló al 10º bebedor diciendo “Pero él recibió 10!”
“Sí, es correcto,” dijo el 5º hombre. “Yo también sólo ahorré 1€; es injusto que él reciba diez veces más que yo.”
“Verdad!!” , exclamó el 7º hombre. “¿Por qué recibe él 10€ de rebaja cuando yo recibo sólo 2? Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!”
“Un momento!”, gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. “Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!”
Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.
La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante:
Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta.
Y así es, los catalanes son los que más pagan porque son los que más riqueza producen, en consecuencia deberían tener algunas ventajas. La comunidad que paga más impuestos debería recibir mayores beneficios. Pónganles trabas a su economía, impidanles avanzar como pueblo, humillen su dignidad y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera sea algo más amigable.
Para quienes comprenden, no es necesaria una explicación.
Acuerdan pagarla de la manera proporcional, quedando así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:
Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.
El 5º paga 1€.
El 6º paga 3€.
El 7º paga 7€.
El 8º paga 12€.
El 9º paga 18€.
El 10º (el más rico) paga 59€.
A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar les metió en un problema: “Ya que ustedes son tan buenos clientes,” les dijo, “Les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en 20€. Los tragos desde ahora costarán 80€.”
El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes.
Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto.
Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los 20€ de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?
Calcularon que los 20€ divididos en 6 eran 3,33€, pero, si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes 1€ y el 6º 3€. Entonces el barman sugirió que sería justo reducir la cuenta de cada uno por, aproximadamente, la misma proporción, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.
El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: (100% de ahorro).
El 6º pagaría ahora 2€ en lugar de 3€: ( ahorro 33%)
El 7º pagaría 5€ en lugar de 7€: ( ahorro 28%).
El 8º pagaría 9€ en lugar de 12€: ( ahorro 25%).
El 9º pagaría 14€ en lugar de 18€: ( ahorro 22%)..
El 10º pagaría 49€ en lugar de 59€:( ahorro 16%).
Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes : los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y un quinto también.
Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.
“Yo sólo recibí un euro de los 20€ ahorrados,” dijo el 6º hombre: señaló al 10º bebedor diciendo “Pero él recibió 10!”
“Sí, es correcto,” dijo el 5º hombre. “Yo también sólo ahorré 1€; es injusto que él reciba diez veces más que yo.”
“Verdad!!” , exclamó el 7º hombre. “¿Por qué recibe él 10€ de rebaja cuando yo recibo sólo 2? Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!”
“Un momento!”, gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. “Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!”
Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.
La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante:
Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta.
Y así es, los catalanes son los que más pagan porque son los que más riqueza producen, en consecuencia deberían tener algunas ventajas. La comunidad que paga más impuestos debería recibir mayores beneficios. Pónganles trabas a su economía, impidanles avanzar como pueblo, humillen su dignidad y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera sea algo más amigable.
Para quienes comprenden, no es necesaria una explicación.
20 de setembre 2010
18 de setembre 2010
17 de setembre 2010
16 de setembre 2010
ARA MATEIX, AL WTC...

AL MIRQAB
Este gigantesco yate acaba de terminarse. Llamado Al Mirqab, tiene una eslora de 133 metros, es decir 436 pies, lo que lo convierte en el quinto yate más grande del mundo.
Diseñado por Tim Heywood, el interior ha sido realizado por Andrew Winch, el yate se encuentra navegando por el mediterráneo, donde será usado por su afortunado propietario, Hamad bin Chalifa Al Thani, el Emir de Qatar. Se estima que este yate debe haber costado alrededor de 200 millones de dólares.
15 de setembre 2010
13 de setembre 2010
11 de setembre 2010
08 de setembre 2010
07 de setembre 2010
"LOS VALORES ESPIRITUALES GENERAN RIQUEZA MATERIAL" Carlos Losada, Director d'Esade 2000-2010.
Tengo 53 años. Nací en Logroño. Casado, 4 hijos. Tener valores morales -seas creyente o no- es imprescindible para que una sociedad cree riqueza. Del mismo modo, la corrupción la destruye al aumentar los costes de transacción. Soy un cristiano ignaciano fascinado por el zen
Una de las cosas que he aprendido durante estos años es que no hay nadie más sordo que un directivo con éxito...
¿. ..?
En cientos de comidas y cafés con ellos me he dado cuenta de que los líderes que triunfan no suelen hacer mucho caso a nadie.
¿Por qué?
Porque, si te toca, el éxito deforma tu lectura de la realidad y empiezas a creer que tú eres su único causante.
¿Por qué ha dicho "si te toca"?
Porque ese directivo sobrado es víctima de lo que llamamos "error de atribución".
¿Se cuelga él solo todas las medallas?
Él se atribuye todo, pero en realidad hereda gran parte de un éxito - o fracaso-determinado por decisiones de sus predecesores.
Las decisiones son a largo plazo, pero sólo se juzgan sus consecuencias a corto.
Hay quien se entontece con un poquito de éxito y quien necesita mucho para creérselo, pero todos somos muy vulnerables a él. De hecho, el profesor Josep Baruel, acreditado experto en selección de directivos y profesor de Esade, incluye en sus selecciones de líderes el baremo "cuánto éxito sería capaz de digerir este candidato a directivo".
Muy atinado, Baruel.
Ese empacho de éxito, tan pernicioso para quien carece de valores, es una constante en profesionales, empresarios, políticos...
¿¿¿Periodistas???
¿¿¿Que no??? ¡Pero si sois pura vanidad!
Era una provocación, profesor, pero ¿de verdad más que la de los políticos?
El político, además de esa vanidad, tiene la necesidad de protegerse de un entorno de críticas feroces y a menudo infundadas.
No siempre merecidas, pero siempre saludables.
No estoy tan seguro. Si son excesivas e injustas, en vez de mejorar al criticado, hacen que el político se proteja en su círculo de fieles, que filtran esas críticas o las neutralizan con halagos. Y así acaba aislado de la realidad: es el "síndrome de la Moncloa", achacado a sus inquilinos.
Una especie de autismo autócrata.
Y tan peligroso como el ego desatado.
Si no quieres críticas, no seas político.
¿De verdad cree que eso nos conviene? Ese entorno despiadado precisamente ha logrado que muchos hombres y mujeres preparados renuncien a su vocación política al temer la lluvia de palos que les esperaría.
Y si algún buenazo pica y se presenta...
Dura poco, suele salir corrido a gorrazos.
¿Y todo sin relación con la realidad?
Hay más ruido que razones en esas impresiones generalizadas. Ahora mismo, por ejemplo, un nuevo gobierno entrante pagaría los errores económicos del anterior.
Eso no quita ganas a la oposición.
Siempre es así a no ser que un político que sea un auténtico estadista haya asumido el coste en votos de tomar las decisiones más dolorosas, pero también más necesarias.
Perder él para que gane el país.
Y eso sólo es posible si ese líder tiene valores más allá de la apariencia de éxito momentáneo. Y aquí debo decir con dolor que España y Catalunya hoy son cortoplacistas: carecemos en general de valores. Y sin valores no hay posibilidad de progreso real.
Ya hace años que yo diría que aquí los malos siempre ganan.
Ese es el espejismo del cortoplazo: el líder perverso da la impresión de ganar al principio, porque actuar sin ningún escrúpulo puede rendir un éxito, al menos momentáneo, que incluso puede parecer que lava sus culpas, pero a la larga siempre pierde.
Pierde, pero se aferra a la poltrona.
Porque precisamente por su carencia de valores no tiene nada más. En cambio, los líderes capaces de sacrificar su éxito por el bien colectivo tienen otras cosas además de su sillón: equilibrio interior, valores, amigos, aficiones, metas, inquietudes personales... Mandar en un momento determinado es para ellos accesorio: no son sólo su cargo.
No elijas a ningún directivo que necesite desesperadamente ser directivo.
Porque sin valores hará cualquier cosa por seguir mandando y cobrando, y eso explica muchos casos de corrupción. Y ahí tenemos que ser tajantes: ¿sabe por qué los países más corruptos son también los más pobres?
Y viceversa.
Pues porque la corrupción hace que nadie se fíe de nadie y esa falta generalizada de confianza encarece los costes de transacción: dificulta comprar, vender, conseguir un permiso de forma ágil y transparente...
Que los partidos políticos cobren mordidas tampoco crea mucha confianza.
Cualquier transacción debe ser fácil y barata porque la sociedad respeta unos valores y así todas las partes se fían: esa confianza - que permite desde vender una moto hasta grandes inversiones en infraestructuras-es la gran engrasadora de todo el sistema económico y crea por sí sola prosperidad.
Es más fiable y por ello más rica Suiza sin petróleo que la petrolera Nigeria.
Y por eso las sociedades con valores son más honradas, ergo más eficientes y prósperas. Los valores espirituales generan riqueza material. Finlandia, por ejemplo, está impregnada de valores luteranos, que hacen prioritaria la educación y con ella el esfuerzo y el mérito, y no son sólo para los creyentes, sino para todos.
Contra el paro, pues, mucha honradez.
Ese es el principio.
Lluís Amiguet-
Una de las cosas que he aprendido durante estos años es que no hay nadie más sordo que un directivo con éxito...
¿. ..?
En cientos de comidas y cafés con ellos me he dado cuenta de que los líderes que triunfan no suelen hacer mucho caso a nadie.
¿Por qué?
Porque, si te toca, el éxito deforma tu lectura de la realidad y empiezas a creer que tú eres su único causante.
¿Por qué ha dicho "si te toca"?
Porque ese directivo sobrado es víctima de lo que llamamos "error de atribución".
¿Se cuelga él solo todas las medallas?
Él se atribuye todo, pero en realidad hereda gran parte de un éxito - o fracaso-determinado por decisiones de sus predecesores.
Las decisiones son a largo plazo, pero sólo se juzgan sus consecuencias a corto.
Hay quien se entontece con un poquito de éxito y quien necesita mucho para creérselo, pero todos somos muy vulnerables a él. De hecho, el profesor Josep Baruel, acreditado experto en selección de directivos y profesor de Esade, incluye en sus selecciones de líderes el baremo "cuánto éxito sería capaz de digerir este candidato a directivo".
Muy atinado, Baruel.
Ese empacho de éxito, tan pernicioso para quien carece de valores, es una constante en profesionales, empresarios, políticos...
¿¿¿Periodistas???
¿¿¿Que no??? ¡Pero si sois pura vanidad!
Era una provocación, profesor, pero ¿de verdad más que la de los políticos?
El político, además de esa vanidad, tiene la necesidad de protegerse de un entorno de críticas feroces y a menudo infundadas.
No siempre merecidas, pero siempre saludables.
No estoy tan seguro. Si son excesivas e injustas, en vez de mejorar al criticado, hacen que el político se proteja en su círculo de fieles, que filtran esas críticas o las neutralizan con halagos. Y así acaba aislado de la realidad: es el "síndrome de la Moncloa", achacado a sus inquilinos.
Una especie de autismo autócrata.
Y tan peligroso como el ego desatado.
Si no quieres críticas, no seas político.
¿De verdad cree que eso nos conviene? Ese entorno despiadado precisamente ha logrado que muchos hombres y mujeres preparados renuncien a su vocación política al temer la lluvia de palos que les esperaría.
Y si algún buenazo pica y se presenta...
Dura poco, suele salir corrido a gorrazos.
¿Y todo sin relación con la realidad?
Hay más ruido que razones en esas impresiones generalizadas. Ahora mismo, por ejemplo, un nuevo gobierno entrante pagaría los errores económicos del anterior.
Eso no quita ganas a la oposición.
Siempre es así a no ser que un político que sea un auténtico estadista haya asumido el coste en votos de tomar las decisiones más dolorosas, pero también más necesarias.
Perder él para que gane el país.
Y eso sólo es posible si ese líder tiene valores más allá de la apariencia de éxito momentáneo. Y aquí debo decir con dolor que España y Catalunya hoy son cortoplacistas: carecemos en general de valores. Y sin valores no hay posibilidad de progreso real.
Ya hace años que yo diría que aquí los malos siempre ganan.
Ese es el espejismo del cortoplazo: el líder perverso da la impresión de ganar al principio, porque actuar sin ningún escrúpulo puede rendir un éxito, al menos momentáneo, que incluso puede parecer que lava sus culpas, pero a la larga siempre pierde.
Pierde, pero se aferra a la poltrona.
Porque precisamente por su carencia de valores no tiene nada más. En cambio, los líderes capaces de sacrificar su éxito por el bien colectivo tienen otras cosas además de su sillón: equilibrio interior, valores, amigos, aficiones, metas, inquietudes personales... Mandar en un momento determinado es para ellos accesorio: no son sólo su cargo.
No elijas a ningún directivo que necesite desesperadamente ser directivo.
Porque sin valores hará cualquier cosa por seguir mandando y cobrando, y eso explica muchos casos de corrupción. Y ahí tenemos que ser tajantes: ¿sabe por qué los países más corruptos son también los más pobres?
Y viceversa.
Pues porque la corrupción hace que nadie se fíe de nadie y esa falta generalizada de confianza encarece los costes de transacción: dificulta comprar, vender, conseguir un permiso de forma ágil y transparente...
Que los partidos políticos cobren mordidas tampoco crea mucha confianza.
Cualquier transacción debe ser fácil y barata porque la sociedad respeta unos valores y así todas las partes se fían: esa confianza - que permite desde vender una moto hasta grandes inversiones en infraestructuras-es la gran engrasadora de todo el sistema económico y crea por sí sola prosperidad.
Es más fiable y por ello más rica Suiza sin petróleo que la petrolera Nigeria.
Y por eso las sociedades con valores son más honradas, ergo más eficientes y prósperas. Los valores espirituales generan riqueza material. Finlandia, por ejemplo, está impregnada de valores luteranos, que hacen prioritaria la educación y con ella el esfuerzo y el mérito, y no son sólo para los creyentes, sino para todos.
Contra el paro, pues, mucha honradez.
Ese es el principio.
Lluís Amiguet-
06 de setembre 2010
05 de setembre 2010
03 de setembre 2010
02 de setembre 2010
01 de setembre 2010
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